Sumisión vs. Rebeldía

de Laura Rentería

Colegio Cañaverales. Grado octavo.

Ilustración: Ana Sofía Navia. Grado 11R. Colombo Británico.

Leer

El patriarcado, es un sistema de organización social, en el cual el hombre se veía como el sexo superior, siendo el jefe del hogar y al que se le brindaba la mayoría de oportunidades. Este sistema se evidenció en el siglo XIX, tiempo en el que se desarrolló la novela “María”. Cabe resaltar que el patriarcado fue promovido por la Iglesia Católica y, considerando que las doctrinas religiosas de Colombia, en aquel entonces, se basaban en la ideología de dicha religión, fue un sistema dominante, dentro del cual, el potencial de las mujeres era totalmente desperdiciado, limitando sus estudios y actividades a lo que consideraba adecuado o útil el hombre.

En la novela “María” de Jorge Isaacs, el patriarcado se evidencia de diversas maneras, el padre de Efraín era el jefe de la casa, de él y de su voluntad dependía lo que se hacía o dejaba de hacer, además si vamos a enfocarnos en las oportunidades a nivel educativo, se puede ver claramente que, Efraín, era al único que se le otorgaba esta clase de privilegios. Los hechos descritos, atribuidos a la realidad de la época, evidencian la falta de oportunidades a las mujeres, y muestra las ideologías retrógradas de la Iglesia Católica, al promover esto durante siglos.

Lastimosamente estas ideas machistas siguen influenciando la manera de actuar y pensar de la sociedad, promoviendo una cultura basada en la denigración del sexo femenino. Un claro ejemplo de esta clase de pensamientos cerrados, es la frase pronunciada por un eurodiputado polaco, en donde menciona que: “Las mujeres deben ganar menos porque son más débiles, más pequeñas y menos inteligentes”.

Aunque es cierto que las mujeres, en comparación con los hombres, físicamente poseen una contextura más pequeña, y en algunos casos menos fuerza física, es bien sabido que el rendimiento y los logros profesionales de las mismas, igualan y en algunos casos superan a los de ciertos hombres. En el mundo actual, el hecho de ser mujer no es motivo de discriminación, si se les permite acceder a una igualdad de condiciones en términos de educación, especialización e información, las mujeres lograrán desempeñar las mismas labores del sexo masculino, con un rendimiento igual de óptimo, las mujeres nunca fueron, son, o serán menos. 

Durante la segunda mitad del siglo XIX, las ideologías conservadoras, influenciaron al pueblo colombiano, no solo en un ámbito político, sino también en términos de comportamiento social, tratando a través de ellos preservar los valores católicos coloniales. Teniendo en cuenta lo anterior, el patriarcado estaba presente tanto en la vida pública, como privada de la mujer, siendo todas sus oportunidades y alcances, limitados por el sistema patriarcal. Esto es visible en el inicio de la novela: “Era yo niño aun cuando me alejaron de la casa paterna para que diera principio a mis estudios en el Colegio del doctor Lorenzo María Lleras, establecido en Bogotá hacía pocos años”. (Isaacs, 1998), donde se corrobora aún más la exclusividad que poseían los hombres al momento de recibir una educación apropiada.

Durante el desarrollo de la obra, las expresiones y sentimientos de María son muy limitados, y en la mayoría de los casos, en donde el lector logra recolectar una perspectiva o interacción por parte de ella, el narrador (hombre) es el encargado de realizarlas, su voz es casi insignificante, y varias de sus conductas son mencionadas desde un punto de vista patriarcal. Al contrario, Sor Juana, a pesar de las adversidades, encontró métodos tales como la poesía para hacerse sentir y escuchar, fue innovadora y valiente. 

En ambos casos, el amor influenció e impulsó directamente la vida de ambas, algunos biógrafos hablan de una relación amorosa, de Sor Juana Inés de la Cruz antes de ingresar al convento, otros insinúan una relación lésbica existente entre ella y María Luisa Manrique De Lara, su protectora, y otros más poéticos a la relación existente entre ella y Dios, en torno a este amor, varias de sus más hermosas obras se construyeron. En la vida de María, el amor se convirtió en el centro de su existencia, y al Efraín ausentarse, desencadenó su enfermedad y la llevó a la muerte. 

La debilidad de las mujeres, dentro del sistema patriarcal, es un tema de constante discusión, porque siempre muestra a la mujer como el género inferior, que necesita constantemente protección del hombre. Uno de los ejemplos que soporta la anterior afirmación, en la novela se lee lo siguiente: “Yo te agradezco muchísimo estos cuidados; pero no me imaginé que tuvieras fuerzas ni manos para manejar una plancha”. (Isaacs, 1997), donde se muestra cuán subestimada se encontraba la capacidad de las mujeres. 

Dentro de “María”, se pueden evidenciar dos mundos con enfoques totalmente distintos y que además son la más clara demostración del orden, función, y división impuestos por el sistema patriarcal. María Inés Lagos, profesora de español de la Universidad de Virginia, explica de una manera más detallada la consistencia de cada mundo:

En el caso del varón, este participa de dos mundos, el de la familia, en la que es el jefe del hogar, y el del trabajo, que le da una identidad social; en cambio, en el caso de la mujer, esta está reducida a participar de uno solo de estos dos mundos, el de la casa y la familia. (Lagos, 1993).

La división entre sexos es evidente, la mujer y todo su potencial está limitado a un solo y monótono mundo sin posibilidad de cambio. El hombre es el que obtiene mayor beneficio, no solo porque el mundo que le corresponde es más amplio y presenta mayores oportunidades, sino porque si lo desea, puede tener acceso al mundo de la mujer sin impedimento alguno, dicha que las mujeres no gozaban. La situación expuesta es un claro ejemplo de la injusta realidad de la época desde un punto de vista externo  de acuerdo al contexto y el entorno de aquel entonces.

En el siguiente fragmento, Juan Camilo Galeano Sánchez, especialista en lenguas románticas y literatura, expone, otros argumentos que igualmente facilitan entender al lector, cómo las características de María, desde un punto de vista patriarcal, influenciaron en la decisión de Efraín de tomarla como esposa.

En resumen, el protagonista de la novela es el hombre decimonónico por excelencia que sólo precisa de una buena mujer para continuar a cabalidad con los designios de construir patria. No sorprende entonces que vea en su prima a aquella con quien puede realizarlos, la que está a la altura de los  designios de la mujer decimonónica: será una buena madre y esposa; pero para tales fines necesita no parecerse a ninguna otra mujer que no sea su propia madre –que es la misma de él que la acogió como hija adoptiva. En otras palabras, la novela se dedica a comparar a María con las otras mujeres que se pasean por ella, buscando justificar por qué Efraín la escogió sobre cualquier otra. Y la respuesta, sin duda, es que el protagonista elige a la más abnegada, discreta, sumisa, fiel y leal, pero sobre todas las cosas, a aquella que está dispuesta a aceptar sus palabras como dogmas, que se pliega sin cuestionar a todas sus condiciones y que en ningún momento representa un desafío intelectual para él, situación que se resalta en el hecho de que es Efraín quien funge como profesor de geografía, historia y literatura de María (Galeano, 2011)

Como se expuso anteriormente, además del atractivo físico, en ella, Efraín encuentra otras características propias de una mujer sumisa, que influyen aún más en su decisión de amarla. Al ser ella, educada por él, el protagonista podría tener la certeza de que ella nunca lo superaría en términos de nivel intelectual, además, por su condición de obediencia y forzada ignorancia al no permitirle un acceso pleno a la educación, a su lado, él podría brillar, ser el protector, el líder y su guía, básicamente, podría asegurar su papel de superioridad, con poco riesgo de rebeldía o inconformidad por parte de María, la que aceptaría todo designio sin reproches. 

Para concluir, se puede afirmar, que la novela “María” escrita por Jorge Isaacs, está mayormente basada en las ideologías de la época que dominaban la Colombia de aquel entonces, las mujeres eran en el peor de los casos vistas como objetos inertes quienes habían sido creadas para cumplir con los deseos, órdenes y designios de los hombres. Por muchos años, todo su potencial fue suprimido, evadido e ignorado, sufrieron de discriminación y maltratos, pero aun así nunca se rindieron y para sorpresa del sistema, existieron algunas de ellas que pelearon contra viento y marea por los derechos tan merecidos del género femenino. 

En la sociedad moderna, tal vez la condición de la mujer haya cambiado, pero asimismo actitudes y hechos que no contribuyen al desarrollo y progreso general, se siguen presentando. En el presente, nos encontramos en una sociedad poco crítica y bastante susceptible a establecer estándares de opresión, por lo anterior, se debe generar un trabajo arduo, con el fin de que algún día, todos sean actores principales de nuestra sociedad, para que así juntos, otorguemos esos cambios fundamentales que se necesitan.

The End

Gracias por leer mi escrito.