Despedida

de Juanita Ortiz

Liceo Francés. Grado octavo.

Ilustración: Meisy Correa. Profesora. Colegio Colombo Británico.

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No sé lo que siento.
Tanto dolor en tan poca carne…
Estoy saturado.
Es una mezcla de sombra interna con el blanco intermitente de la lámpara,
Como si mis ojos ya no captaran la realidad,
Solo ven agonía bailando por mis huesos desde hace demasiado tiempo…

Ya no detecto el movimiento de esas criaturas,
Que tanto lloran,
Que tanto observan cómo me consumo lentamente,
Como una vela,
Hasta que me apago.

Ignorante a los sonidos, a la luz…
Lo único que hago es pensar, con mucha dificultad.
Desde hace mucho tiempo estoy muerto,
Y espero el momento para escapar.

– Está frío, alguien dice.

De repente escucho más ruido de lo normal.
Escucho llanto a lo lejos.
Y mi hija, con una voz magnífica, pronuncia estas palabras sollozando:
– No llores, de su perecer nacerá una nueva planta.

Le responde una melodía, escondida entre palabras tiernas e inocentes.

– Mamá, ¡estás lloviendo!

Una sonrisa aparece en el reflejo de mi mirada perdida en el sufrimiento.
Pero el dolor cubre mi boca, no me deja reír,
No me deja exclamar mi alegría.
Entonces río para mí mismo, al fin.

Extrañaba las luciérnagas…
Esas que se posan en las flores de ternura,
De euforia,
De luz.

No las veía hace mucho, esta será la última vez que las aprecie.

The End.

Gracias por leer mi escrito.