En el cuarto de mis hijos
Comenzó la emboscada,
Los niños solo lloraban
en aquella madrugada.
Entré corriendo a la estancia,
colmada de alados bandidos
con astucia y perspicacia
comencé a matar a los enemigos.
No son solo los pájaros.
Era algo impensable.
No son solo los pájaros.
Los voladores rapaces.
La radio anunciaba lo sucedido
habían prevenido a toda la nación.
Salí a sepultar a los pajaritos
de pronto el viento se los llevó.
Corrí a preparar el escondidillo
Jill se acercaba a la estación
