Pero empecé a preocuparme ya que vi pasar patrullas de la policía y un carro forense. Todos mis clientes se habían ido, estaba solo en el restaurante, sin nadie que me cuidara la espalda, a las 7:40 pm la calle estaba totalmente sola y me debatía entre quedarme trabajando o ir a ver qué había sucedido. Pasaron horas desde la tragedia y por fin pude saber lo que había pasado. Uno de mis clientes más frecuentes y muy buen amigo, vino a visitarme y me contó lo ocurrido. Me comentó que en el edificio donde él vivía un señor había asesinado a su familia y luego se había suicidado, quedé muy intranquilo después de esa charla, ya que este lugar no era seguro y para empeorar las cosas había rumores de que el hombre no se había suicidado y había escapado de la policía.
