Luego de un profundo sueño desperté aquí en la Tierra, era un 5 de enero y para la fecha tenía once años, solo con recordarlo se me eriza la piel…Ese día desperté, siendo un simple mortal, como es normal para ustedes, con ganas de ir al baño. Medio dormido pasé frente a un lugar muy luminoso, al que ustedes llaman espejo, y al admirar mi nueva figura terrenal noté algo raro en mi cara…. ¡oh dioses! ¿Acaso Zeus me había castigado con una inmensa erupción roja en mitad de mi frente o sería el inicio de mi trasformación en minotauro? Corrí por el pasillo de aquel lugar y encontré agua que brotaba de una llave, me lavé la cara con insistencia, pues creí que aún seguía dormido y solo quería despertar de aquella pesadilla en aquel instante.
