Antes de ir más a fondo, es coherente mencionar los primeros bocetos de esta gran mujer. Dando sus primeros pasos, recibió la mayor inspiración en su infancia, su abuela, dueña de un pequeño local de moda le daba la libertad a su pequeña para recorrer todo el lugar buscando vestir sus dulces muñecas de los inmensos y suaves colores de las largas telas que abundaban en aquel sitio. Su pasión empezaba a gestarse, pero no siempre fue apoyada por todos, en sus actividades académicas no encontraba tal placer que las muñecas y sus vestidos le brindaban; recibió constantes regaños de los profesores debido a su leve distracción con los espacios en blanco de las esquinas de las hojas de los cuadernos que ella sensualmente llenaba de diversos dibujos de vestidos y accesorios que flotaban en su imaginación. Tiempo después, esas esquinas en blanco de los cuadernos se convirtieron en vestidos reales que danzarían suavemente en la blanca pasarela de un futuro brillante. Cuando ese día llegó, el sentimiento de ver sus diseños caminar por la pasarela, haciendo sinfonía entre arte y originalidad gestada desde el corazón, la llevó tan lejos que logró contagiar de su magia a todo el país e incluso logró conquistar otros países con el arte de sus diseños.
